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lunes, 18 de enero de 2016

ACTIVIDAD PARANORMAL, o el Extraño caso de mi YO Fantasma (Sortilegio)


Termino mi noche viendo una excelente película, llamada “High Fidelity”, donde se mezclan elementos deliciosos como la mejor música rock clásica y la historia de un pobre hombre frustrado en el amor… dos elementos que me gustan tanto como mi Bon Yurt, eso sin mencionar la actuación del grandioso Jack Black. En aquella cinta, aquel perdedor decidido por averiguar el patrón en común de sus múltiples fracasos amorosos, decide contactar a sus ex, y en medio de situaciones cargadas de humor, descubrir que finalmente, no era una mierda después de todo.

Y entonces, me picó el zancudo de la curiosidad, y decidí husmear en la vida de aquellos ex que habían quedado en mi pasado y saber un poco de lo que había pasado por sus vidas. A diferencia del protagonista de aquella película, no tuve el valor de llamarlos, bueno, de hecho ni siquiera tengo sus números telefónicos, así que decidí hacer mi operativo investigativo apoyada en las redes sociales, o bueno, lo que estas me dejaban ver de ellos anónimamente.

Para mi agrado, la mayoría de ellos ahora son padres de familia felices y rechonchitos, acompañados de sus hermosas esposas. Algo de celos siento, pero bueno, esos son los ciclos de la vida. Otros siguen su vida rutinaria, no hay mucho que decir ahí al respecto. Sin embargo, otro grupo de estos susodichos, plantean una situación que me causa algo de estupor.

Reviso sus redes sociales, y allí encuentro lo inaudito: Algunas fotos, inclusive, álbumes de fotos enteros de mi persona con ellos, en aquellas épocas de idilio merodean en sus perfiles, y no como una de aquellas fotos de época que quedaron registradas en su perfiles hace cientos de años, sino álbumes recientes, de escasísimos meses, casi que rindiendo un tributo a mi existencia, puesto que en muchas de estas fotos, solo estoy yo, figurando en el aire como un fantasma más en sus vidas.

Yo, que he tenido la inmensa desgracia de tener que lidiar con hombres que tienen su cabeza hecho un rollo pues allí habitan los fantasmas de sus ex, miro dichas fotos y me pregunto ¿será que acaso yo soy un fantasma para esos chicos de mi pasado? ¿Seré la causal de incomodidades para la actual pareja de ellos?

Y entonces, empieza mi momento filosófico y existencial, puesto que realmente no sé qué requisitos deben de cumplirse para convertirse en este ente paranormal en la vida afectiva de los hombres, y el por qué, los chicos deciden idolatrar una memoria del pasado, cuando este no fue valorado en su respectivo momento. O solo me indigna el hecho de que un tipo no sepa poner un punto final a su pasado, o que eche todo a perder por eso.

Y así, de la nada, fui puesta entre los fenómenos paranormales en la vida de los chicos. Sonrío algo extrañada de esto que ocurre… mi vida esta rodeada de cosas sin explicación, y entre ellas, el circulo afectivo que me rodea, de idiotas, de fantasmas, y de un enorme deseo de exorcizar mi vida amorosa. 

He de confesar, estoy espantada. Me causa terror pensar que un día reaparezca uno de esos ex obsesionados con pensamientos torcidos, o que los fantasmas sigan merodeando por allí, y que su “mala vibra” no me permita volver al mundo de los vivos.


ME SIENTO COMO UN BONICE EN CARTAGENA (Sortilegio)


Desecha por el calor, estaba decidida en regresar a mi casa a refugiarme cual vampiro del inclemente clima de mi ciudad, sin embargo, en el camino, un chico bohemio comía cholado y arepa valluna, lentes oscuros, barba espesa, y la más grata sonrisa me recibía en sus afectuosos brazos. Le reconocí allí, a uno de los mejores amigos sobre el planeta Tierra, y sin más reparos, me recargue de energía y decidimos continuar con la vida en aquella bochornosa ciudad.

Entonces, él con sus aspecto hipster y un cuatro llanero  recién comprado, yo con mi pinta rockera, y una guitarra rota, caminamos con actitud calles abajo fingiendo ser los músicos más alternativos, siendo que ninguno  tenía la menor idea de tocar aquellos instrumentos.

Caída la noche, decidimos darle cierre tomando cervezas de colores y comiendo papas fritas… (Mmmm, que delicia, amo mi vida!!!) La noche se tornó interesante con la llegada de más amigos, y pola tras pola fui perdiendo todo control en mis actos, pero en este navío lleno de ebrios y embriagados de vida, no hay espacio para la discreción ni el escrutinio público, así que decidimos desafinar un poco y desentonar con el espacio rodeante, cantamos clásicos tropicales desde “La Bomba”, bailando “La Macarena” y cerrando con “Los aretes que le faltan a la Luna” para enamorar la noche en aquel bar de Rock.

Y entonces, ocurrió lo inevitable: una interminable lista de cosas cursis por decir se fueron plasmando poco a poco en la línea móvil del ex en turno… era la “Noche de la Tusa”.

Bajo efectos del licor todos somos valientes, pero a la voz de la luz del día, un sentimiento profundo de vergüenza me invadía. Supongo que esos listados de “Las 10 cosas por hacer para superar una Tusa”, debería traer una letra menuda donde se indique la manera correcta de ejecutar dichas tareas, de lo contrario tu dignidad corre peligro.

COSA #1 POR HACER PARA SUPERAR UNA TUSA: EMBORRACHARSE

ADVERTENCIA: Antes de entregarse a las mieles del licor, Borra su número celular, borra todo registro de conversación, borra sus fotos, borra el numero celular de sus amigos, cancela tu plan de minutos del celular, tu plan de internet, extirpa de tu cerebro el hipocampo, enférmate de Alzehimer, cámbiate el nombre, la identidad, coge una maleta y lárgate muy lejos, de preferencia en medio de la selva o en cualquier sitio donde no hablen tu idioma, corre a kilómetros de la ciudad del fulanito aquel, si es posible, pídele al atlas que borre dicha ciudad de la división política de tu país, huye despavorida.

COSA #2 POR HACER PARA SUPERAR UNA TUSA: SAL CON TUS AMIGOS

En el día posterior, lidié con una resaca que me obligó a beber medio acueducto municipal, y comer fruta como un mico, pues no resistía absolutamente nada más en mi estómago. 

En la noche, un amigo me invito a ver películas, beber jugo de guayaba y tomar una amena conversación. Él, que es un chico de pensamiento divergente, me conecta con introspecciones sobre las relaciones afectivas, y entre charla y charla confiesa que en algún tiempo pasado hubiera querido salir conmigo, como más que un amigo, pero que se ha negado a dicho menester en aras de mi actitud, la cual definió en muchos términos, pero ninguno de ellos apuntaba a nada positivo.

Entonces viene a mí el “Guayabo afectivo”, y me sumerjo en un mar de reflexiones que no me llevan a ningún lado, pero que ciertamente me invitan a deliberar un poco más sobre mi actitud hacia y con los hombres… y es que tal vez, sin ningún ánimo ni intensión, puede que yo misma les esté rechazando inconscientemente, de maneras que me cuesta imaginar, formas extrañas de lidiar con la proxemia masculina, o malos cuestionamientos al abordar el amor.

No tengo respuestas a todas esas indagaciones, pero a medida que tenga tinta para ello las iré escribiendo… promesa de borracho!!!

viernes, 15 de enero de 2016

CÓMO ROMPER LA DIETA, Y NO SENTIRSE CULPABLE (Sortilegio)


Un tinto, un biscochito… aquí muere mi más reciente propósito en el presente año, una dieta que no me despeina... otra promesa rota, algo así como lo que dijo Bunbury “ahora estás en mi lista de promesas a olvidar”…

El mismo tinto, otro biscocho, un mensaje llega a mi celular: una amiga afligida por el chico que la ha dejado (y que casi puedo apostar, ya le ha olvidado).

El mismo tinto, ¡les juro, no tiene azúcar! (por aquello de la dieta, jajaja). Llamada al celular (vivan los minutos extras del plan telefónico): Una amiga desanimada piensa desertar de su fianceé.

El tinto, esta vez menos cálido, acompaña las carcajadas de una colega, felizmente divorciada, aparentemente tan infeliz que odia todo cuanto le rodea, cuenta las historias “calientes” de alguna amiga indiscreta.

Primero: he de aclarar para los países hispanohablantes, distintos al mío, que “un tinto” es un café, así sin más, ni crema, ni leche, ni espuma ni chocolate, y aquí en mi país es el pretexto perfecto para socializar entre congéneres y conocidos.

Un  Biscochito, en cambio, es un pan chiquito y duro (como el de las vírgenes), salado, tiezo, crujiente, y diminuto, que acompaña como canapé  perfecto a las que queremos discretamente romper la dieta.

Segundo: Una mujer triste por un hombre, es una mujer que está rompiendo sus propias expectativas y apegos, bien que mal, uno de los pasos más duros de dar en la vida afectiva de cualquier mujer, especialmente en aquellas que han consumido largos años construyendo sus castillos de arena muy cerca del mar.

Observo el cuncho de mi tinto… siendo incapaz de leer el fondo de la taza de café, reflexiono sobre mí misma y lo mucho que extraño, al idiota que me roba a ratos mis pensamientos de tiempo libre (Hey, si tú, si estás leyendo esto, espero que se te pudra tu PS… ¿se escribe así? No tengo ni p#&$ idea).

Este año, supongo, es tiempo de ponerse a una dieta, donde no importan mucho los carbohidratos, pero que ciertamente a todas nos permitirá sentirnos un poco más “livianas”. He de confesar, que me siento menos culpable al romper una dieta que al romper con un tipo, y este último quebranto, me sugiere más perspectivas que un cuerpo nuevo.

He terminado aquel tinto, pero mi historia afectiva, la mía y la de mis otras hermosas mujeres al ruedo no termina. Azúcar para nuestro corazón mientras encontramos la media naranja, el agua para el chocolate, la luna de miel, o cualquier hombre que sirva de alegoría culinaria para nuestro corazón y que alimente a estas mujeres cuyo amor tiene un  hambre voraz.

jueves, 14 de enero de 2016

VOMITO DE ARCO IRIS, ó el Inexplicable origen de los Unicornios y el Amor para toda la Vida (Sortilegio)


Esta vez no escribiré sobre mi última ruptura amorosa, ni mucho menos ultimaré detalles de lo sucedido… creo que es más bien tiempo de escribir sobre esa suma enorme de las veces que he sentido roto eso que llamo corazón, incontables, y de como se ha convertido en cotidiano la prescindibilidad de mi misma para los hombres.

He de confesar estar harta de mi propio positivismo, creyendo inmaculadamente que con cada nueva oportunidad, renacerá tierna mente la esperanza de ser amada. Sin embargo, me encuentro dentro de un circulo vicioso que me lleva una y otra vez a la misma situación.

Con o sin argumentos, he sido frívola mente despedida en vagas relaciones, y un muy casto discurso de “eres una mujer tan talentosa, inteligente, bonita” endulza ese vomito de arco íris que un hombre (en defensa propia o cautelosa mente recitado) dispone con no sé que objetivo, ciertamente no distante a proteger su propia imagen de “humano sensible”, pero que para mí no son más que palabras de más en una dolorosa despedida.

¿O es que acaso con todo su discurso de mis “múltiples virtudes y talentos” voy a sentir menos dolor por aquellos desplantes? ¿O es que piensan que están cultivando en mi una singular autoestima? No caballeros, a mis 30 años, soy muy consciente de mis valores y riquezas… esas palabras están de más.

Un sofá, un par de bebidas y un preámbulo gigante fue la víspera de lo que me ha ocurrido infinidad de veces. Y allí, aunque estuviese la más reciente predisposición afectiva, pasaron en cuestión de segundos todos los rostros del dolor, de todos aquellos que sin más o con los mismos preámbulos, se decidieron a deshacerse de mi, sin más argumento que a dicha de sentirse bien consigo mismos.

Rozaron en mi las palabras de un entrañable amigo, que místicamente miró en mi destinos y proezas, y auguró el Karma del Amor. Deseé por un momento en medio de mis epifanías espirituales hallar un hechizo que cual tijera rompiera aquel círculo kármico que me envuelve en los mismos hombres. Les puedo asegurar que he probado en todos los hombres, tanto en los artistas como en los ingenieros, en los jóvenes y los mayores, en amores de colegio y de trabajo, en los pobres y los ricos, en los célibes y los recorridos, en los locos y en los funcionales.

"Mientras llega el indicado, disfrutemos el equivocado!!!" Neee, frase cliché para cada frustración... el ágora de mi existencialismo en este momento es saber el origen de los unicornios, o por qué visito el mismo círculo afectivo una y otra vez.

Entonces brota en mí una sonrisa recordando las lúcidas palabras de una amiga del alma, cuyas circunstancias afectivas son similares a las mías. Ella asegura que no comprende (al igual que yo) a que se debe tantas pruebas que nos pone la vida, tanta "comedera de mierda", por lo cual, existe la probabilidad de que, es sus palabras: "O nos va llegar el Mesías, o el man va a tener dos penes"... Fin del Comunicado

lunes, 11 de enero de 2016

¡WALTER RISO ME LO PELA! ó el conflicto de Poetas VS Libros de Superación Personal (Sortilegio)


¡Y qué si me quiero morir de amor! ¿y qué si quiero llorar durante horas, meses o años?... y qué importa si paso de trago en trago, llamo en silencio al idiota ese que me hizo sufrir o repaso una y otra vez la escena final, o planeo secretamente una conspiración en su contra.

No me importa gastar mi tiempo con la misma maldita canción de la emisora o abrazando fuertemente mi almohada.

NO. No me importa en lo más mínimo explotar en lágrimas, retorcerme en ira, odio o venganza. morderé la pared todo lo que quiera y hostigaré a mis amigas con la misma historia de desamor, recibiendo una y otra vez los mismos concejos de "como odiar a ese idiota" y "como Dios recompensa a las mujeres buenas".

SI. Realmente no me interesa leer sobre desapegos, amor con libertad, límites o cualquier otra práctica dominada del amor. Yo lo que quiero es Amar con locura, con ceguera, con obstinación, COMO AMAN LOS POETAS, con el fuego en el corazón, con la furia en la palabra, con el cuerpo desbordado de pasiones, sin elocuencia, con animismos, con suspiros, con sueños y pesadillas, con el amor aventurero.

A mi no me vengan a decir estupideces sobre como dominar los sentimientos... ¿Acaso Riso o Cohelo no se han enamorado perdidamente rozando el borde de la locura? ¿Acaso no sintieron el vacío que quita el hambre en el estómago y despertaron ese día sabiendo que, aunque de pie, nunca levantaron la cabeza? ¿O tal vez no han sentido el éxtasis de derrumbarse en melancolía y hacer cortinas de humo de vino, sexo, o cualquier otra cosa que empañara por un momento la ausencia del ser amado?

A mí que no me den concejos de amor ni psicólogos ni gurus espirituales... yo quiero vivir la experiencia del desespero, la agonía, el reencuentro con la voz interna, con la música de la nostalgia, con el frío de una cama a medio llenar.

A mí que me den concejos quien me invite a experimentar alguna insana estupidez, o quien me diga que llorar es sano y es mucho más sensato y honesto que fingir palabras decoradas.

Que no me hablen de amor propio aquellos que no saben entregarse totalmente, o los que no prometen eterno amor, o nunca amaron con pasión adolescente. Confío más en el concejo de las viudas, ancianas y divorciadas, que han vivido, amado y llorado hasta el hielo de sus huesos, y cuyos ojos guardan el gris de las memorias de los amores perdidos.

Cierro este bélico y contestatario escrito afirmando que nadie puede recetar la manera correcta de sanar un corazón roto, nadie, ni siquiera quienes se las dan de versados y elevados espiritualmente, porque para ellos "el amor NO es su vida, el amor es su TRABAJO" (frase cliché tomada de cierta película de citas).

domingo, 5 de septiembre de 2010




No estoy loca...


Sólo digo y hago lo que a muchos les da pudor.

CUANTO MIDE MI CINTURA? (Sortilegio)

Siempre creí que cuando fuera una mujer adulta y preparada, mis oportunidades de conocer a un mejor hombre incrementarían… pero no fue así.

He descubierto que los hombres después de concebida su adultez no son nada diferentes de cuando eran jóvenes y hormonales, con una pequeña pero marcada diferencia: en éste, su presente, muchos de ellos gozan de su estabilidad y su futuro elaborado.

Ellos, esos hombres "independientes" aún siguen siendo esos adolescentes que sienten una atracción única por un cuerpo y por su propia sangre.

"Ten miedo de quien aparente suma seguridad en sí mismo, quizá tenga el pecho lleno de soberbia".

Están esos hombres tan confiados de su fortaleza a tal punto que se condenan a fracasar. Ellos siguen siendo sólo hombres cobardes incapaces de enfrentar una mujer con carácter, y nunca podrán vencer a una mujer con criterio, impedidos de compartir el gozo de una mujer exitosa… incapaces de convivir con una mujer inteligente.

Ellos quizá puedan ser propietarios de nuestros sentimientos, tal vez a veces se apoderen de nuestros cuerpos… PERO JAMÁS SERÁN DUEÑOS DE NUESTRA AUTONOMÍA!!!

Por cierto, ¿quieres saber cuánto mide mi cintura? Ella mide un Título Universitario, una Maestría y una Especialización. Ahora dime...  ¿cuánto mide tu ego?

TODAVÍA SIGO SIENDO...

Todavía sigo siendo adorablemente pecaminosa...


Porque cuando soy buena,
Soy buena

Pero cuando soy mala...
Soy muchísimo mejor!!!

martes, 10 de febrero de 2009

DEL AMOR Y OTROS CIENTÍFICOS (Sortilegio)

No hablaré bajo ningún repudio del amplio y ostentoso (y a su vez underground) gremio que me cobija, sin embargo algunas situaciones ilustran primero mi anonimato, y segundo, que en persona sea una simpática cabeza hueca, de esas que muchos gozan mofearse.

En el mundo de la ciencia es bien sabido que el éxito es medido: en el número de divorcios a cuestas,(o por el contrario, la total ausencia de una pareja a los 50), o en su defecto, lo que para mí debería ser más determinante en la concepción de un buen científico, la cantidad de artículos publicados, los cuales serán leídos por un grupo diminuto de cerca de 10 personas, y estos a su vez serán citado por otros diez tantos, y así, así… así… monótono, sin trascendencia, me duermo… zzzZZZ

Tras esta infame necesidad de hablar teniendo como adjetivo a una personalidad del fame wall de la conservación, citar el autor, un fulano de tal que nunca tuvo vida social por andar tras el sueño científico, la teoría cual, el pretexto del método, y todas esas materialidades tan estrictamente celadas, me pregunto: ¿Dónde quedó el espacio para la auto suposición? ¡Qué carajos estoy diciendo! ¡Ninguna suposición! Me opongo a la idea de que el criterio propio no pudiera transformarce en concepto. ¿O no puede ser negociable una opinión por teoría? ¿O será que sólo teorizaban las mentes lúcidas del siglo 19?

Mientras genero mi críticamente flaqueante y mal soportada, recuerdo con humor los viejos científicos, los de la barriga colgante sobre el cinto, y sobre la cual apoyan medio vaso de güisqui* barato (muy típico de los congresos), realizando alguna broma técnica o comentando alguna anécdota gremial, como por ejemplo: “el trypanosoma me movió la pipeta”, riéndose meciendo el cuerpo en círculos. Mientras tanto en las calles, sucios y melenudos andan sus hijos rebelados ante la doctrina patriarcal científica (o matriarcal, escasamente vista para el dolor de mis pesares y mi orgullo) que se dedicaron a estudiar artes, fumar copetes y tomar chin chin, puesto que en casa de herrero, azadón de palo… (Le atribuyen el refrán a la tradición oral criolla, pero estoy sospechando que fue idea de Murphy).

Los vasos de güisqui (aunque fuese en vaso desechable) nunca estuvieron al alcance de los mortales de bajo perfil, o para aquellos que no pertenecíamos a la farándula conservacionista… si señoras y señores, esos que hacen el trabajo pero que sólo son citados en la parte final de la autoría, o en el peor de los casos, en los agradecimientos. En ciencia, nuestro estrato no otorga méritos a esos placeres. Sin embargo, cobijo esperanzas de que algún día me sea atendida, aunque por alguna extraña razón, las mujeres a la ciencia ascienden cual lo hacen en la policía (osea, por al ley del garrote y sin cumbre), con la diferencia que en las fuerzas del orden público, en la maoría de los casos, no se le niega acceso a una mujer.

Son las conversaciones tan irracionalmente hundidas en las labranzas, que cuando no se discute de animales silvestres, tiende a comportarme como uno de ellos… y en medio de cualquier conversación que demande solvencia fuera del gremio, concluye con rabo entre las piernas y escarbada esquinera. Diagnóstico: nos estamos inadaptando socialmente.

En cuanto a mi experiencia personal (¡o por Dios, empieza el confesatorio!) de cierta manera siento que en alguna oportunidad algún amigo se irritó en el momento justo que abruptamente interrumpí su justificación retórica y bien elaborada a una conversación de esas poco triviales. Supongo (¿o afirmo?) que por sus dotes profesionales, su perfil culto y su ardua afinidad con la literatura, la mecánica de su expresión obliga a definir cada una de sus palabras. Supongo que yo, en carencia de cultura, poca afinidad con la literatura, alta terquedad (herencia dicen los genetistas, posición de las estrellas dice el hermano Salomón, resistencia dicen los psicólogos), o cualesquiera que sea la razón verdadera, me opongo a dejar fluir cualquier conversación que en mis espacios ajenos a la ciencia se parezca en lo mínimo a la ciencia, o sea, gente citando teorías para hablar de pendejadas (sin el ánimo de ofender a nadie), o vasos de güisqui sobre la panza. Lo más paradójico es que, al igual que en el método científico, esta situación es completamente replicable en cualquier sujeto que se involucre con la perversa ciencia.

Ciencia, como una mafia, obliga a: convertirte en Ciensosa, y no poder escapar de ella. Quien desafíe la ciencia recibe su señalamiento, y hasta se le da una muerte científica… hasta hay falsos positivos en la ciencia, solo que estadisticamente se le llama pseudoreplicación (cualquier parecido con la realidad…). En la anécdota número dos describo como se es burlada la persona que manifieste cualquier emoción hacia su oficio, por lo cual los micos nos son bestias peludas ni carismáticas, sino objetos de estudio. Por tanto, y dada mi naturaleza sensible (secuencia genómica dicen los moleculares, posición de la luna dice el hermano Salomón, emotividad dicen los psicólogos), tengo la sospecha que soy el “hazmerreír” del gremio.

Dotoraaaaa, Dotoraaaaaaa (traducción: -Doctora-, como se le suele llamar a cualquier pelagato con algún miserable título universitario)… ¿hasta cuando me torturará dicho adjetivo? ¡Me niego a bautizarme Savage, Ziegler o Herkovitz!

*Micrososft Word asegura que es la nueva forma latinizada que describe a aquel licor ostentoso y elitista… que finalmente se crió bajo las naguas de un hombre (cual hijo de puta post decomiso)

“ES SOLO UNA CUESTIÓN DE ACTITUD” (Fito Paez)

Empezaré advirtiendo que no tengo dotes literarios, no conozco a ningún escritor Best Seller, no tengo familiares literarios, ni afinidades bohemias. En la Feria del Libro nunca me incliné por los libros de suculentos escritores (he de confesar, corrí a ojear el libro de la Alessandra Rampolla, notando de reojo que algunos otros pseudo puritanos como yo hacían lo mismo) y me opongo enérgicamente a contarles las obras leídas, posiblemente estoy harta de jactarme de mis aptitudes literarias, aunque soy lectora activa (¿cuentan los artículos científicos? ¡De esos creo que me he leído un millón!).

Por tanto, doy completa autorización para que hagan sus más despiadadas críticas, que mientras ustedes pisotean lo poco que queda de mi autoestima como “bloggeadora”, yo estaré alimentando mi ego con algún libro barato de Walter Rizo, de esos que vienen en el Espectador, (de venta en almacenes de cadena).

Finalmente... ¡pues qué carajos... poco importa! todo se resume a una sátira mal lograda de mi vida... y de la vida de otros, aunque eso me cueste más de un afecto.

ADVERTENCIA: Todo lo que escribo de cierta forma no tiene sentido. En caso de tener sentido, supongo que no es digno de ser leído. El exceso de ocio es perjudicial para la salud.